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23 agosto 2010

De Corrales a Tranqueras


De Corrales a Tranqueras,
cuántas leguas quedarán,
dicen que son once leguas,
nunca las pude contar.

Las hice con agua y viento,
escarcha de luna y sol,
pero entonces no contaba,
porque iba rumbo al amor.

Entonces todo era canto:
agua, tierra, viento y sol;
entonces todo cantaba,
porque iba cantando yo.

Mi flete era parejero,
mis años, de domador,
y los caminos cortitos
pa'l trote del corazón.

Camino de mis recuerdos,
tierra roja y pedregal,
bordea'o de cerros parejos
que se empinan al pasar.

Vigilante, Miriñaque,
cerros de mi soledad,
repecha'os por mis cantares,
sombras de toro y chilcal.

Hoy, que me duele la vida,
cansa'o de tanto changar,
balda'o por los redomones
ya no las puedo contar.

Y quebra'o por una pena,
pregunto a mi soledad:
De Corrales a Tranqueras,
¿cuántas leguas quedarán?

28 octubre 2009

Balcón del Mar

la pedrera7

BALCON DEL MAR

La pedrera balcon de lejania
con engarze de piedra acantilada
donde el duende del sol juega la ronda
por caletas azules y esmeraldas

Posa el ancla del tiempo fujitivo
con las voces  del naufrago que canta
y en la quilla del barco se ha dormido
su ya viejas historias de mar alta

pedrera3 


Vuela un viento salvaje por la arena
y en las olas tallerres de tu enagua
no se que invitacion de tu paisaje
se nos hace distinta y puebla el alma

Por los soles de estio te caminan
por ventiscas marinas de saladas
viejas huellas indigenas costeras
buscando un caracol sobre tu playa

Cuando crucen gaviotas por mis sueño
por caletas azules y esmeraldas
sabre que un caracol de la pedrera
me llamara del sol y a la distancia

pedrera2

21 mayo 2009

Humilde homejaje


Artículo I
Queda decretado que ahora vale la vida,
que ahora vale la verdad,
y que de manos dadas
trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo II
Queda decretado que todos los días de la semana,
inclusive los martes más grises,
tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo III
Queda decretado que, a partir de este instante,
habrá girasoles en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
y que las ventanas deben permanecer el día entero
abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Artículo IV
Queda decretado que el hombre
no precisará nunca más
dudar del hombre.
Que el hombre confiará en el hombre
como la palmera confía en el viento,
como el viento confía en el aire,
como el aire confía en el campo azul del cielo.
Parágrafo único:
El hombre confiará en el hombre
como un niño confía en otro niño.

Artículo V
Queda decretado que los hombres
están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar
la coraza del silencio
ni la armadura de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa
con la mirada limpia,
porque la verdad pasará a ser servida
antes del postre.

Artículo VI
Queda establecida, durante diez siglos,
la práctica soñada por el profeta Isaías,
y el lobo y el cordero pastarán juntos
y la comida de ambos tendrá el mismo gusto a aurora.

Artículo VII
Por decreto irrevocable
queda establecido
el reinado permanente
de la justicia y de la claridad.
Y la alegría será una bandera generosa
para siempre enarbolada
en el alma del pueblo.

Artículo VIII
Queda decretado que el mayor dolor
siempre fue y será siempre
no poder dar amor a quien se ama,
sabiendo que es el agua
quien da a la planta el milagro de la flor.

Artículo IX
Queda permitido que el pan de cada día
tenga en el hombre la señal de su sudor.
Pero que sobre todo tenga siempre
el caliente sabor de la ternura.

Artículo X
Queda permitido a cualquier persona,
a cualquier hora de la vida,
el uso del traje blanco.

Artículo XI
Queda decretado, por definición,
que el hombre es un animal que ama,
y que por eso es bello,
mucho más bello que la estrella de la mañana.

Artículo XII
Decrétese que nada estará obligado ni prohibido,
todo será permitido,
incluso brincar con los rinocerontes
y caminar por las tardes
con una inmensa begonia en la solapa.
Parágrafo único:
Solo una cosa queda prohibida:
amar sin amor.

Artículo XIII
Queda decretado que el dinero
no podrá nunca más comprar
el sol de las mañanas venideras.
Expulsado del gran baúl del miedo,
el dinero se transformará en una espada fraternal
para defender el derecho de cantar
y la fiesta del día que llegó.

Artículo Final
Queda prohibido el uso de la palabra libertad,
la cual será suprimida de los diccionarios
y del engañoso pantano de las bocas.
A partir de este instante
la libertad será algo vivo y transparente
como un fuego o un río,
y su morada será siempre
el corazón del hombre.

Mario Benedetti

17 marzo 2009

De tiempo adentro

De tiempo adentro

Quiero una copla que ruede
cuando ya no ruede yo;
semilla hermana del trigo
del tabaco y del arroz,

panaderito de cardo
que ande como sin razón
sin que ni el viento se acuerde
de qué tallo era la flor.

Quiero que ruede mi copla
como la tierra y el sol
lejano ya de la mano
que acaso los redondeó;

recuerdo que ande penando
como un olvido de amor...
abrojo que nadie sepa
ni donde se le prendió.

Sé de un rey en cuyas tierras
jamás se ocultaba el sol:
su reino se hizo pedazos
pero su copla quedó.

Polvo se hará mi guitarra;
mi memoria... cerrazón;
mi nombre, puede que muera;
mi copla... puede que no.

Cosas que pasan

COSAS QUE PASAN

Nadie salió a despedirme
cuando me fui de la estancia
solamente el ovejero, un perro nomás,
Cosas que pasan.

El asunto, una zoncera,
un simple cambio de palabras,
y el olvido de un mocoso,
del que puedo ser su tata.
Y yo que no aguanto pulgas,
a pesar de mi ignorancia,
ya no mas pedí las cuentas,
sin importarme de nada.

No hubiera pasado esto,
si el padre no se marchara,
pero los patrones mueren,
y después los hijos mandan.
Y hasta parece mentira,
pero es cosa señalada,
que de una sangre pareja,
salga la cría cambiada.

Los treinta años al servicio,
pal’ mozo no fueron nada,
se olvido mil cosas buenas,
por una que salió mala.
Yo me había aquerenciao,
nunca conocí otra casa,
que apegado a las costumbres,
me hallaba en aquella estancia.

Sí hasta parece mentira,
mocoso sin sombra e’ barba
que de guricito andaba,
prendido de mis bombachas.
Por él, le quité a unos teros
dos pichoncitos, malaya!
Y otra vez, nunca había bajao un nido,
y por él gatié las ramas.

Cuando ya se hizo muchacho,
yo le amansé el malacara,
y se lo entregué de riendas,
pa’ que él solo lo enfrenara.
Tenía un lazo trenzao,
que gané en una domada,
pal’ santo se lo osequié,
ya que siempre lo admiraba.

Y la única vez que El patrón,
me pegó una levantada,
fue por cargarme las culpas,
que a él le hubieran sido caras.
Zonceras, cosas del campo,
la tranquera mal cerrada,
y el terneraje e’ plantel,
que se sale de las casas.
Y eso, pal’ finao patrón,
Era cosa delicada.

Y bueno, pa’ que acordarme
de una época pasada,
me dije pa’ mis adentros,
todo eso no vale nada. Sin mirarnos, arreglamos,
metí en el cinto la plata,
le estiré pa’ despedirme mi mano,
Pa’ que apretara,
y me la dejó tendida,
cosa que yo no esperaba.
Porque ese mozo no sabe,
si un día ha de hacerle falta...

Tranqueando me fui hasta el catre,
alcé un atado que dejara,
y me rumbié pal’ palenque,
echándome atrás el ala.
Ensillé, gané el camino,
pegué la ultima mirada
al monte, al galpón, los bretes,
el molino, las aguadas, De arriba abrí la tranquera,
eche el pañuelo a la espalda,
por costumbre, prendí un negro,
talonié mi moro Pampa,
y ya me largué al galope,
chiflando como si nada.

Nadie salió a despedirme
Cuando me fui de la estancia,
Solamente el ovejero, un perro nomás,
Cosas que pasan.

Poema de Don Víctor Abel Jiménez
Musica de Jose Larralde

Del Cardal

Este es un verso compuesto por Esutaquio Sosa que hace referencia a la Battalla del Cardal. En el año 1808 durante las invasiones inglesas al Rio de la Plata, luego de la liberación de Buenos Aires por parte del contingente Español en Montevideo los Ingleses avanzan sobre la ciudad. La batalla llamada del Cardal deja a los gringos prontos para comenzar el sitio a la ciudad de Montevideo.

Del Cardal

‘Jue pucha por el repecho
vienen llegando ya los ingleses,
dan gritos en una idioma
que naide entiende.

Apronten bien esos fierros,
naide se dueble.
Meneándoles sable siempre,
que a ellos les duele.

No entiendo por qué en formarse
los disgraciaos aura se entretienen,
gritan como descosidos,
quién los entiende.

Toditos duros, parejos,
mirando al frente.
¡Qué los parió a los gringos,
que se nos vienen!

27 febrero 2009

Otro poema de Osiris

COMO PROSIANDO

Vengo'hablarle Patrón... Don Jesucristo
Soy un gaucho nomás; sol, piedra y cardo;
y se me hace que i'bora que yo esisto
pués no sé ni rezar... pa'no amolarlo.

Vengo de lejos... sabe?
Y muy transido!
Si lo he campiao una ponchada di años,
y a'ura vengo'apriender que hay un camino
nomás -el del silencio- pa' encontrarlo!

Como no sé rezar... tampoco m'hinco;
frente a la Cruz del Sur, sombrero en mano
y de hombre a hombre, como Usté lo quiso,
m'esplicaré, Patrón
...como prosiando:

Siempre juí de su ley;
de güen instinto;
di una sola palabra pa' los tratos;
lial pa'l cristiano amigo... o enemigo;
gaucho pa' tuito el mundo!
Hasta'el tutano!

...Juí dueño de la tierra.
Había nacido
pa' ganarle al pampero di a caballo;
como tuitos los rumbos eran mios
crecí libre y cantor.

Pero está dicho
que el bien, ni el mal, pueden durar cien años:
Mi libertá, Patrón:
Projundo, y claro.
Y lo grité! Y temblaron con mi grito;
el cerro, el río, el puma y el quebracho!

26 febrero 2009

Como yo lo siento

"No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero,
porque no es como aparenta
sino... como yo lo siento.

Yo soy cardo d'estos llanos,
totoral d'esos esteros,
ñapindá de aquellos montes,
piedra mora de mis cerros,

y no va'cre'r si le digo
que hace poco lo comprendo!

Debajo d'este arbolito
suelo amarguiar en silencio...
Si habré lavao cebaduras
pa' intimar y conocerlo!

No da leña ni pa' un frio,
no da flor ni pa' un remedio,
y es un pañuelo de luto
la sombra en que me guarezco...

No tiene un pájaro amigo
pero, pa'mí,
es compañero!

...Pa'qué mentar mi tapera;
velay... si se está cayendo!
L'han rigoria los agostos
di una ponchada de inviernos...

La vi quedarse vacía;
la vi poblarse'e recuerdos...
Sólo pa'no abandonarme
li hace patancha a los vientos,

y con goteras de luna
quiere estrellar mis desvelos!

Mi pago conserva cosas,
guardadas en su silencio,
que yo gané campo afuera...
que yo perdí... tiempo adentro.

No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero,
porque no es como aparenta
sino... como yo lo siento:

su cinto, no tiene plata
ni pa' pagar mis recuerdos!"

Osiris Rodriguez Castillos